No, no es un palabro de esos que se suelen inventar. La nutrición ortomolecular existe, y funciona.

¿Qué es la nutrición ortomolecular?

Para todas aquellas personas que no la conozcáis, la nutrición ortomolecular es la forma de alimentación en la que cada persona consigue la mejor concentración de las sustancias naturales que tienen en su propio organismo, con lo que conseguimos corregir posibles alteraciones y gozar de una salud de hierro.

En otras palabras, es “tunear” tus sustancias naturales.

¿Cuáles son sus principios básicos?

Los principios elementales de la nutrición ortomolecular son cinco:

  • Desintoxicación del cuerpo: si tomamos Aloe Vera durante 15 días antes de las comidas o bien un litro de agua con limón durante todo el día también ayudará a que el cuerpo se purifique
  • Tomar alimentos naturales y ecológicos: aunque sean un poquito más caros, los beneficios que nos ofrecen son importantes
  • Complementos ortomoleculares para tu dieta: estos complementos nos ayudan a que nuestro sistema inmunológico sea más fuerte cada vez
  • Evitar lo máximo posible el sedentarismo: sí, ya sé que todos estamos muy ocupados, pero para mantener una buena salud es importante que tratemos de evitar la vida sedentaria que llevamos. No hace falta que te metas una paliza entrenando en el gimnasio, basta con que salgas a pasear durante 30 minutos todos los días
  • Resuelve tus conflictos: los conflictos psicológicos y emocionales son también responsables de no tener buena salud. Resolviéndolos podrás evitar un montón de problemas de salud

¿Por qué adoptar la nutrición ortomolecular?

La nutrición ortomolecular se adapta a cada paciente, acompañada siempre de un programa nutricional personalizado.

Hay carencias en la alimentación que no producen una enfermedad por sí, pero sí disminuyen de forma importante la calidad de vida. Eso es algo que este tipo de nutrición puede solventar. Usamos este tipo de alimentación en los siguientes casos:

  • Suplementar y ayudar a pacientes con déficit específicos.
  • Regular funciones biológicas.
  • Corregir déficit nutricionales crónicos provocados por una dieta pobre en nutrientes, actividad física, biológica, tóxicos como el tabaco, polución ambiental, estrés. Los déficit crónicos o subclínicos suelen pasar desapercibidos y sin tratamiento correspondiente. Sin embargo, están relacionados con la aparición y la gravedad de ciertos síntomas como cansancio, infecciones crónicas, dermatitis… hasta enfermedades más severas como el cáncer, el envejecimiento o enfermedades degenerativas.
  • Mantener una nutrición óptima, previniendo enfermedades.
  • Desintoxicación y drenaje. Depurar el organismo en ocasiones nos hace sanarnos.
  • Te ayudamos a respirar salud, equilibrio y energía.
Si quieres saber más, ¿por qué no contactas conmigo o te pasas por la consulta?