Cuántas veces no habrás oído eso de “cuando estoy estresado me da por comer”… Y es un hecho más que generalizado que muchas veces utilizamos la comida para satisfacer el ansia que nos generan las distintas situaciones de estrés a las que nos tenemos que enfrentar en nuestro día a día.

Lo cierto y verdad es que nuestra vida diaria, con todas las preocupaciones que tenemos, el trabajo, a veces la familia… nos hacen sentirnos sobrepasados, y para relajarnos, nos refugiamos en la comida.

No importa demasiado si a ti te gusta más lo dulce o lo salado, porque lo cierto es que tanto si te gusta más una cosa como si prefieres la otra, ambas cumplen la misma función. Ten en cuenta que en cada una de las preferencias influye de forma muy potente la química del cerebro.

En una gran parte de los casos, esta ansiedad se cataloga como Trastornos intermedios de conducta alimentaria, trastornos que se generan en nosotros por tener la bioquímica cerebral alterada en cierto grado. No suelen revestir una gravedad importante, pero sí resultan poco bienvenidas por la sensación que genera en nosotros.

Todos tenemos nuestras propias circunstancias, y la psiconutrición te ayuda a cambiar la relación que tienes con la comida. Se trata, básicamente, de adoptar nuevos hábitos alimenticios y que estos hábitos se queden contigo para siempre.

Gracias a la psiconutrición dispondrás de un apoyo importante que proviene de un enfoque multidisciplinar, de manera que entiendas bien la relación entre la comida y tú, y seas capaz de superar cualquier obstáculo.

Por lo general, un proceso psiconutricional empieza con una entrevista con un nutricionista y otra con un psicólogo. Ambos profesionales evalúan tu caso y después se marca el camino a seguir.

Es una forma diferente y muy efectiva de conseguir un objetivo que con frecuencia se consigue, pero que después se revierte. Te sientes mal, porque después de todo el trabajo, el esfuerzo que te ha llevado llegar, vuelves atrás y sientes que todo ha sido en vano.

La psiconutrición es mucho más que ponerte a dieta, es mucho más que eliminar alimentos que engorden. Es crear una nueva relación entre la comida y tú.